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La dama de ojos pequeños

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Un rayo de sol, reflejado es por su ventana, iluminando su habitación, en donde duerme serenamente; La dama de ojos pequeños. Descubre su despertar, y al instante ligeramente agotada, ligeramente descansada, mira un nuevo amanecer. Con su cuerpo lento por lo años, se esfuerza al levantarse, para nada deprisa, pues nada la agobia; se sienta sobre su cama. Eleva una oración al cielo, y se alegra por su milagro diario, ¡Cuán hermosa es la vida! Y luego mira por su ventana: La dama de ojos pequeños. Con su cuerpo desvelado, Por dolores infames, desconsiderados, Se esfuerza por levantarse, pero esta vez, para emprender su labor, sencilla, pero valiosa. Da breves pasos, Caminando hacia la puerta, sale con una meta, a veces terca, pero al final, con gran recompensa; la satisfacción por la excelencia. Sus fuerzas ya no dan, su piernas, atareadas, exigen respirar, y sus músculos ya no quieren continuar. Pero su alma, se mantiene intacta, de dig...

La zorra y el caminante

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Leyendo un poco frases sobre personajes que resuelven situaciones y a uno de mis autores favoritos que narra verdades a través de cuentos, surgió en una noche tranquila, la siguiente historia: Un día, de esos en esa época del año donde no se sabe si será un día soleado, o todo lo contrario, le dijo la zorra a su fiel amigo, un pequeño zorro,-¿Sabes? - si tan solo estuviese segura que el viento no actuará en contra de mis planes,dejaría de colocar pequeñas evidencias que muestran el rastro que quiero el caminante note, pero simplemente no podemos suponer que el tiempo nos de su lado amable, sería atentar con nuestra capacidad para razonar, y nos podríamos llevar una sorpresa, cosa que no conviene en este momento, el bosque no es un lugar tan seguro hablando de manera general. Entonces el pequeño zorro confundido preguntó: pero.. ¿por qué no dejas de una vez por todas de regarlas?, indudablemente él llegará, este camino es casi una línea recta, y aún más, -con tono algo mole...

Las margaritas

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Giran con sutileza las margaritas veraniegas, bajo un sol de papel colgando del cielo con hilos de felicidad. Se mueven con ritmo sus tallos de esperanza pues contentas se sienten, ellas tan ingenuas y sencillas muestran su rostro risueño a todo el largo paisaje. De pronto deciden hacer algo más, pues no se conforman con sentir el viento como las mece incansablemente; levantan sus raíces del suelo, y las convierten en piececitos juguetones que aprenden a mover, para salir corriendo por toda la pradera. Quién lo diría, ¡Miren a las margaritas como corren, saltan y hacen ronda como niñas traviesas, inocentes!. Tan traviesas y bandidas que el viento malhumorado se vió, y con una tonalidad húmeda sopló para botarlas. Pero ellas siguieron riendo y cantando con carcajadas entre cada estrofa. Entonces el viento se le llenó su rostro de rubor por el enojo que le dió, y decidió soplar con todas sus fuerzas y levantó por los aires a las margaritas, entre gritos y risas de inocencia, hasta qu...

Renovando la casa

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Arranca las cadenas de tu casa, ponle ventanas a tu habitación, coloca una puerta para que entre el aire  no estanque las aguas  y pueda pasar la gente. Decora alegremente las paredes, las cuales siempre tuvieron que sonreír, atiza el fuego en tu nueva chimenea y lograrás, sin penas o esperas, vivir sin miedos la pasión del amor.

Un momento inesperado

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Al cerrarse el día, mire al vacío y en eso note: que ni en mis sueños de fantasías sempiternas, de cuentos metafóricos, de melodías delicadas... me miraba antes yo mirándote, hablándote desde mi mente con mi romántico proceder . Visualicé entonces tu nombre de todas las formas posibles que alguien pudiese, y en mis letras sin escribirlo lo plasme, lo admiré, abracé, y aprendí a  disfrutar de ello. Para luego, al tiempo y pasar de los días, cuando te quedares perdido en el vacío notaras entonces mi asombro, te asombraras juntamente conmigo, y en ese preciso instante lograses abrazar mi nombre y plasmarlo en esa expresión que aun no te has dado cuenta el tiempo que ahora  invierto en mirarla. (escrito el 17-9-13)

La ilusión del Sauce

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Hubo una vez un sauce que le enseñaron a no caer en la tentación de llamar al infortunio parte de su suerte o mejor dicho- para que no se malinterprete-: de su bienestar en general. Sin embargo aquel árbol supo-y anticipó- que aquella estrella fugaz la cual había atravesado aquella noche tan maravillosa y de un gran potencial, sería en realidad la última, y luego desaparecería a como el viento con cierto ímpetu eleva las hojas del suelo y las carga en un remolino, para luego dejarla botadas en otro lugar sin explicación alguna. Resignado, el triste sauce decidió no estarlo más, sino que observó los seres nobles y amados que estaban junto a él. Estrellas hermosas y el ambiente confortable de su alrededor lleno de música y variedad, pero esta vez, sin la magia de esa ilusión que encendieron sus ojos de manera inesperada. Pero, por la sabiduría que recorre su corteza, aprendió que las estrellas fugaces son solo eso, ilusiones pasajeras que inspiran a soñar para no morir en la ...

Mirando entre la multitud

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¿Será este el tiempo  para que su recuerdo se marche brillando  como destellos de luces que desde sus inicios resaltaron? Ahora puedo narrarlo,  y quizás soñarle  sin apelar a las memorias o expectativas construidas. Tan solo miro el caminar de ellas y ellos, que llevan su mirada fija a su destino de reposo,  y mientras, como si fuese una nueva despedida, salto a lo que aún no existe, contenta, tan contenta, pues miré entre las gentes su caminar particular y constante. Un caminar que logró de mi rostro una sonrisa robar,  aludiendo a la promesa de aquel que sopló en mí aliento de vida  y quiso sonreír conmigo pues me enseñó  de nuevo a vivir cuidando el corazón.